La pelona

Hoy me pelé. Tuve que hacerlo. Hacía días venía viendo como los mechones iban quedando en las manos, en la cama, en el piso del baño. No quería bañarme porque sabía lo que significaba.

collage

Le pedí a unos amigos fotógrafos que se juntaran conmigo para hacerme unas fotos… quedamos para estos días. Pero lo de no tocarme la cabeza para evitar la caída del pelo comenzó a resultarme ridículo. Tengo fotos con pelo. Y el pelo crece.

Además, algo en mí ya había estado haciendo ruido desde hacía unos días.

En la feria del domingo me había comprado dos gorros y la verdad… quería usarlos. Uno tipo panamá pero femenino y estampado con rosados, celestes y amarillo. Otro tipo pamela, con una cinta negra muy delicada. No es que sepa mucho de somberos, tuve que googlear estos nombres porque hasta el momento para mi todo era simplemente ” un gorro”.

Así que hoy aproveché el mediodía. Fui despacito caminando a la peluquería. Fui mirando el pelo y el peinado de cada mujer que me crucé. Di una vuelta por un negocio en el que nada tenía que comprar, fui al cajero y saqué más dinero del que necesitaba y me metí a la peluquería.

Me costó explicarles que me quería rapar. Actualmente no puedo hablar por el tamaño del tumor que tengo en la boca. Sin embargo logré indicárselo. Me preguntaron si estaba segura. Delicadamente y con una sonrisa me arranqué un mechón de pelo. El hombre me señaló la máquina para raparse, le sonreí. Me preguntó si querría el pelo. Le indiqué que no con la cabeza.

Había llevado el gorro de colores. Fue rápido. Suspiré y simplemente miré como mechones de pelo grisaceo, sin vida, secos, nada atractivos iban saliendo de mi y liberándome de una presión que no me había dado cuenta que tenía. Me sentí liberada. Sacudí la cabeza. El peluquero me preguntó si estaba bien y le sonreí y le indiqué que si. Me dió la mano y me deseó mucha suerte.

Mientras me rapaban pude ver varias miradas desconcertadas, curiosas. No me molestaron para nada. Cuando me fuí muchos me sonrieron, me desearon suerte. Me miré una vez más en el espejo. Me puse mi gorra nueva. Una panamá estampada en rosado, celestes y amarillos. Me sentí linda, me sentí liberada. Soy una pelona.

Se me ocurren ideas de que voy a imponer un poco la moda del gorrito. Se me ocurre que tendré que comprar más caravanas y aprender a hacerme turbantes. Se me ocurre que tengo ganas de experimentar con mi cabeza. Se me ocurre que todo esto, puede llegar a ser muy divertido.

Asi que bueno, hola a todos. Soy la pelona.

Anuncios

Un pensamiento en “La pelona

  1. Gordi

    Pero ke pelona mas beauty 😀
    Estoy muy orgullosa de vos. Ke bien se debe sentir ese cambio.
    Yo también me pelé una vez y esa sensación de liviandad es de lo mas placentera, es como crecer de nuevo. Encarar con actitud todo lo ke se presenta, porke solo las valientes nos rapamos.
    Te agradezco mucho por todo lo ke estoy aprendiendo contigo.
    Aquí y Ahora con todo mi ser

    Responder

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s