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En marcha una vez más!

Ayer se cumplió una semana de mi última quimio. Debo decir que la saqué bastante barata, me la pasé durmiendo y casi sin ningún malestar. Literalmente me la pasé durmiendo, una semana, hiberné. En el medio tuve un ejército en casa de enfermeros, médicos, amigos y familiares a toda hora…. pero lentamente voy recuperando mi espacio y el lugar.

Al principio estaba un poco molesta, la verdad el tumor es tan desagradable y visible en la boca que es imposible hablar y olvidarse de él mucho menos. Pero debo reconocer que entre ayer y hoy he notado una levísima mejoría. Algo puedo balbucear y se me entiende aunque obviamente mi principal método de comunicación es una libretita.

Ahora comienza la nueva marcha, ponerse positivo, intentar mantener la tranquilidad, enfocarse nuevamente en la curación. Me he propuesto estudiar e intentar dar dos parciales que tengo… sé que es un poco bobo teniendo en cuenta que no podré hablar, pero que más da… por lo menos tener un objetivo me calma y me da una motivación.

Ayer di mi primer vueta manzana con mi amiga Caro luego de casi 20 días de encierro. Me compré unos inciensos, unas bayas de goyi para mis jugos, respiré un poco de aire fresco. Me cansé un montón pero que alegría que me dió.

En breve intentaré comenzar con la meditación de nuevo. El yoga por los movimientos lo voy a tener que dejar un poco de lado, con la gastroctomía y además un porta medicación constante que me han colocado parezco robocop y no me puedo mover bien, pero seguro podré meditar.

Luego de que termine de estudiar he planificado hacer alguna incursion en pintura, Me compré un libro de Frida Kahlo que me tiene entusiasmada.

A estudiar me voy ahora. Objetivos, metas, distracciones. A no dejar que la enfermedad invada todos los espacios. Este es mi cuerpo, esta es mi mente, este es mi espacio….. y se lo voy a competir.

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Volver

Vovió. O nunca se fue. En todo caso está aquí, en todo su esplendor, su dolor, su asquerosidad.

Me han diagnosticado cáncer nuevamente. Si. A tres meses de la operación ”definitiva”.

Yo lo sabía. Lo supe al mes y medio de operada cuando me vi un bulto debajo de la lengu a. El otorrino me aseguró que era un colgajo de la operación. Yo sabía que no era asi. Creció. Se hizo mayor que mi lengua. El otorrino siguió insistiendo en que era un colgajo. Nos peleamos, cambié de médico. La nueva doctora me mandó corticoides y mucha homeopatía. También una punción. Y se resolvió el misterio. Cáncer.

La última semana no hay un día en que no haya ido al médico o tenido un análisis. Me duele todo, me duele la cara, me duele la boca, no puedo comer absolutamente nada, apenas puedo separar los labios. LA inflamación de la cara es tan tremenda que debo ponerme hielo. Algunos médicos me dicen que se me puede hacer una opreación tremenda, con injerto de huesos y demás, que ya me han dado las dosis máximas de quimio y radio. Otros que no se me puede operar así, que es imposible, que hay que darme quimio.

Yo de mientras apenas puedo comer. Pido por favor que me coloquen una gastroctomía de nuevo. Tengo mucha rabia, mucha bronca, mucho odio.

Mi madre se ha quebrado. Va por ahí llorando, se le salen las lágrimas, no las puede contener. Es la primera vez que la veo así.

La tristeza es infinta.

El diagnostico

El afamado director de otorrinolaringologia de mi sociedad medica resulto ser un gordo veterano y bruto, carente totalmente de tacto que me mando abrir la boca como quien dice  “subite al auto” y le importo tres pepinos que yo estuviera dolorida, paseando hacia meses por sales de otorrnolaringologia. Casi sin anestesia, me saco un pedazo del bulto y me mando volver en una semana. Mi madre cuenta a todo el mundo que mis gritos durante la extraccion se sentian desde afuera del consultorio y todos los pacientes que estaban esperando se miraban perplejos.

Cuando volvi, el veterano gordo bruto (al que hoy dia le tengo un minimo carino pero que odie miles de veces) me esperaba cuanado entre a la consulta con una doctora jovencita y otro doctor con pinta de estirado. Me sente, me miro y me solto muy tranquilo “esto es un cancer, si teopero te tengo que cortar de aca hasta aca (tocandome desde la oreja hasta la pera) y levantarte toda la boca, te reviento la cara, pero bueno, es la unica forma de sacarte todo”.

Recuerdo ese momento muy seguido. Quede mirandolo con los ojos muy abiertos, se me llenaron de lagrimas y como nina chica grete que llamaran a mi madre. Mi tia que habia entrado conmigo corrio a buscarla al pasillo de espera. Cuando entraron yo lloraba como loca.

“Bueno, bueno, aca el doctor te tiene otra propuesta” me dijo el otorrino sobradoramente. Ahi conoci a mi oncologo (el tipo estirado) y a su ayudante la residente de oncologia.

Me llevaron a otra sala, me sugirieron iniciar un tratamiento radiologico y de quimioterapia para evitar la cirugia que instintivamente acepte. Todo paso muy rapido. Me hablaron de meses de radioterapia y de quimioterapia. Me pesaron y me midieron, me hablaron de HPV (luego esa teoria fue descartada) y de que no se me iba a caer el pelo pero que tenia que cuidarme los dientes. Me mandaron para casa.

Llegue aturdida y sin entender nada. Me acoste a dormir.

Los sintomas

No puedo definir bien la fecha de cuando aparecio, pero me salio un bulto debajo de la lengua que fue creciendo y volviendose lentamente cada vez mas molesto. Puedo afirmar que desde julio de 2013 y durante meses consulte varios otorrinos en mi sociedad medica (el CASMU) por el bendito bulto. Me daban antibioticos y me mandaban a casa. El bulto no cedia pero como no dolia yo debaja pasar un tiempo y volvia a consultar y nuevamente me daban antibioticos.

Finalmente empezo a doler, despacio, tontamente. Inconscientemente empece a cambiar mi dieta para elegir cosas blandas, que no exigieran mucha masticacion. Fui de nuevo al medico, nuevamente me vieron otorrinos e incluso una me corto el bulto asegurandome que se trataba de una obstruccion de la glandula salival; no salio nada del corte y yo segui dolorida como antes.

Empece a tomar casi exclusivamente liquidos por el dolor al masticar. Obviamente empece a bajar de peso y mi madre lo noto. Le comente lo que me pasaba. Ahi intervino mi tia, Rita, quien es medico y enseguida fue a verme. No le gusto nada lo que vio y a los dias me llevo con un otorrino de su confianza en el hospital donde ella trabaja. El hombre me vio, puso cara seria, me pregunto si me habian hecho una anatomia patologica y le dije que no al borde de las lagrimas por el dolor. Saco su celular y llamo al director de otorrinolaringologia de mi sociedad medica, me consiguio una cita para el dia siguiente.