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Desayuno de reina

Hoy les traigo un desayuno común, super nutritivo y delicioso por donde se lo vea. Me quedé con ganas de documentar el proceso y los ingredientes, pero me olvido en la vorágine de prepararlo.

Comer sano me hace feliz. Sentir que desde mi alimentación cuido y mimo mi cuerpo es parte de mi proceso curativo y en el marco de una enfermedad con las complicaciones propias de la alimentación como la que atravieso, creo que es importante mimarse a la hora de comer, a pesar de las dificultades, volvamos el momento de la alimentación un momento especial y cuidado que refleje nuestra intención de sanar y mejorar.

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El batido de licuadora es de frutillas, banana, galletas de sésamo, bayas de goyi, chía, cacao y coco.

Les cuento que las bayas de goyi aportan al sistema inmunológico y son ampliamente recomentdadas antes y después de quimio y radio. Tienen un leve sabor a higos, un aroma delicioso, se comen secas como pasas de uva o pueden hidratarse un poco con la chía como hice yo en el caso de éste licuado.

La frutilla y la banana seguro están entre mis frutas favoritas el mundo y obviamente combinan a la perfección con el cacao (yo utilizo cacao amargo sin azucar) y coco. El cacao nos aporta calorías pero también es un regulador natural del humor, si, el caco aporta alegría y estimula la felicidad, así que empezar el día con una buena cucharada es una actitud positiva que está bueno fomentar. Alivia el estrés, combate el colesterol malo y además, para el que tenga… es un buen afrodisíaco.

El coco controla el azucar en la sangre, es delicioso, tiene un aroma espectacular y su alto contenido en fibra regula el sistema digestivo, lo que puede ser de gran ayuda si estamos tomando medicamentos o complementos que conducen al estreñimiento.

La chía es fuente de proteínas, omega 3, ayuda a mantenerse hidratado, son una fuente natural de energía y tiene propiedades depurativas y desintoxicantes (lo cual a mi siempre me preocupa en relación al contraste respecto a la cantidad de medicación y elementos que nos metemos en el marco del tratamiento)

El jugo verde es de espinaca, zanahoria, pera, perejil, apio y limón. Luego haré un post más extenso referido a como he incluido jugos verdes en la dieta y como me hacen sentir: como adelanto, evidentemente muy bien.

Abrazo mañanero!! Buen desayuno!!

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De brocoli!

Que voy a hacer con mis recetas ahora que volví a la gastroctomía??? Me pregunté… Y como ven, no subí recetas en días. Sin embargo, obviamente yo sigo comiendo y debo decir que sigo cocinando con el mismo amor y dedicación que antes. Así que se me ocurrió que era un desperdicio no subir mis recetas a pesar de estar simplemente licuando todo para pasar por la gastroctomía… acaso antes no veníamos con ese régimen de licuados igual??

Acaso no sería una injusticia que esta maravillosa ensalada de brócoli (verdura anticancerígena si las hay) no viera la luz de este blog!!! ???

wpid-20141021_214111Pues me pareció que si. Así que acá la vengo a presentar.

Necesitamos:

1 brócoli – 3 remolachas – un tomate – un trozo de tofu – una taza de arroz integral

Procedemos:

Hervimos las remolachas por un lado y luego de frías troceamos en pedazos pequeños. Troceamos el brócoli y lo hervimos separado, en poca agua y pocos minutos, solo para ablandarlo. Preparamos el arroz integral. Pelamos el tomate en con agua hirviendo (ésto no es imprescindible, pero en caso de comer con gastroctomía, la cáscara del tomate puede afectarla y es mejor retirarla). Troceamos el tofu.

Mezclamos todo en frío y agasajamos a nuestros invitados con una ensalada fresca y sanísima, condimentada con aceite de oliva, sal, orégano.

Nosotros colocamos en la licuadora con media taza de aceite y media de agua o hasta lograr la consistencia necesaria para una crema suficientemente blanda.

Nos partimos la boca. Al punto de que no tengo foto del plato de mi mamá… y se sabe que cuando no llegamos a sacar foto… es porque estaba demasiado rico.

Bon apetit!!

Sopa de col de campo

Acá en Uruguay no se le dice col al repollo, pero en España sí y yo leo muchos blogs españoles de cocina y se me ha pegado la palabra ”col”. Y me encanta, me gusta su sonoridad, su grafía y también me encanta la col o el repollo, como prefieran. Y como esta sopa es totalmente de mi autoría me permito llamarla como a mi me gusta sopa de col y le agrego el ”de campo” porque hoy la he preparado en una linda casa de campo o mas bien de playa pero bueno, de campo me gusta más y como ya dije, como la sopa es de mi autoría la llamo como quiero.

Me vine unos días a una casa de playa en Valizas, un balneario a unos 400 km de Montevideo al que vengo desde niña y que siempre me transmite mucha paz. En verano se llena de veraneantes y turistas por eso lo prefiero en éstas épocas e incluso en pleno invierno. Vinimos con mi prima y aunque el tiempo no nos ha favorecido el estar acá ya me ha despejado la mente, llenado de paz y transmitido una nueva energía para seguir encarando el post operatorio, los médicos y todas las idas y venidas de mi pequeño gran problemita de salud.

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Venirme me implicó superar algún miedo. Alejarme de casa, venir a un lugar sin atención médica cercana y alejarme de mi cocina. Tuve miedo de qué y cómo iba a comer pero me decidí, empaqué calmantes, la homeopatía y el mixer y me vine junto con mi prima a desconectarme.

Podría decirse que el tiempo no nos ha acompañado sin embargo los días nublados y de lluvia son igualmente aprovechables y estar alejadas de todo nos ha venido muy bien a las dos. Hemos leído, mirado películas y series, charlado abundante y comimos cantidad de cremas, sopas y yogures. Para nosotras, un éxito de escapada.

En mi miedo de no saber que comería también empaqué un repollo. No me juzguen. No quería dejarlo en mi heladera solo y supuse que teniendo el mixer en caso de emergencia podía hacerme una buena sopa licuada de repollo. Que puedo decir… hace mucho que no salgo y comer de verdad es un estrés. Hoy el repollo se convirtió en una maravillosa sopa de col de campo que ha sido todo un éxito de tarde nublada y ventosa. Acá va la receta

Ingredientes

Un repollo chico o medio grande – Medio morrón grande – tres zanahorias chicas – un tomate – una lata de arvejas – aceite de oliva – 1 cta cúrcuma – 1/2 cta nuez moscada – sal –  pimienta – humo líquido (opcional)

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Procedimiento

Cortamos el repollo y el morrón en tiras finas. Rallamos la zanahoria y cortamos el tomate en cubos.

Calentamos unas dos cucharadas de aceite en una olla, colocamos el repollo y lo salamos, vamos revolviendo constantemente hasta que notemos que queda blando, semitransparente y reduce como 2/3 su tamaño. Agregamos la zanahoria, el morrón el tomate y las arvejas. Revolvemos y agregamos una cucharadita colmada de cúrcuma, media cucharadita de nuez moscada y pimienta a gusto. Se le puede agregar una cucharadita de humo líquido (no hay que pasarse sino todo queda con sabor ahumado) yo aquí no tenía pero hice esta misma receta la semana pasada y queda espectacular.

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Cuando vemos que el tomate se ha deshecho un poco cubrimos con agua, tapamos la olla y dejamos a fuego lento hasta que hierva. Una vez que hierva lo dejamos unos 10 minutos más y luego apagamos el fuego y dejamos reposar unos minutos.

Yo pasé mi porción por el mixer, mi prima dejó la suya con las verduras en trozos. Cualquiera de las dos versiones ha sido un éxito. Le pusimos un poco de parmesano rallado aunque yo hubiese preferido salsa de soja, que no teníamos.

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No dejen de hacer esta receta y sobretodo, no dejen de animarse a salir, tomarse tiempo libre, alejarse un poco de sus casas, del médico, despejar la cabeza de los problemas y complicaciones diarios de la enfermedad. La tranquilidad y paz mental curan. Encerrarnos en nuestras casas es cómodo y lindo pero a veces también se necesita renovar un poco el aire.

Bon apetit!

Menú superblandito

Está bien, lo reconozco, no es que uno mire la foto de mi almuerzo y le vengan unas ganas desaforadas de comer conmigo pero la verdad es que no es tan malo como parece, de hecho, puede ser un éxito como lo han comprobado mis amigas que cada vez más se suman a comer lo mismo que yo en meriendas y cenas. Lo blandito y cremoso tiene su encanto. Tengan en cuenta que la presentación en tuppers no ayuda… pero si se imaginan estas mismas comidas en unas lindas cazuelas de barro la cosa cambia.

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En mi experiencia la variedad anima la comida y abre el apetito. Nadie quiere tomarse un litro y medio de sopa o licuado y es mas o menos lo que deberíamos tomar si atendemos a las porciones y cantidades con las que los preparamos. En vez de eso, mi técnica es comer un poquito de cada cosa, para dar variedad al paladar.

En todo caso la idea era mostrarles un menú variado y que fue un éxito hoy. Arriba a la izquierda tenemos (con un poco de imaginación) un sandwich de pan integral, tomate, orégano, aceitunas y levadura de cerveza. Todo con un poquito de agua y pasado por el mixer. Una delicia. Arriba a la derrecha tenemos una sopa de brócoli y champignones. Abajo a la derecha un tradicional guacamole y por último, abajo a la izquierda, un batido green de espinaca, pepino, manzana verde, jengibre y repollo blanco.

Observen que he roto la barrera de la sopa. Si, licúo sandwiches y tienen que saberlo: quedan espectaculares. Ultimamente estoy probando con cocinar normal y licuar y excepto algunas fallas, me ha ido muy bien.

Anímense.

Crema de boniatos asados

Hay algo que definitivamente me encanta y son los boniatos. Sobretodo el boniato zanahoria. Hablando con mi amiga Paula cuyo amorcete vive en una quinta me dijo que tenía cantidad de boniatos, que estaban en época de cosecha. Y como ella no es lenta ni perezosa a los pocos días se me apareció con unos boniatos de regalo.

Me negaba a desperdiciar semejante regalo de auténticos boniatos de chacra cultivados para mi con amor en un simple puré así que se me ocurrió que podía ”apuresar” (si, acabo de invetar un verbo) mi forma favorita de comer boniatos: al horno con hierbas.

Así que pelé y corté mis boniatos con una papa y los pasé tres minutos por agua hirviendo (truco que me enseñó mi mamá para lograr que formen costra luego en el horno, soy fanática de la costra de los boniatos al horno)

Luego los coloqué en una asadera, los bañé en aceite de oliva, romero y orégano. Revolví bien y los puse en el horno.image

Cuando estuvieron todos blandos y mi casa despedía un aroma insoportablemente rico a boniatos asados, los saqué, los coloqué en la licuadora con un vaso de agua y un generoso chorro de aceite de oliva y me quedó esta maravilla>

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No se hagan simples purés. Busquen la forma de encontrar los sabores que añoran. Ésta crema de boniatos quedó sencillamente espectacular. Una delicia y volver a sentir el sabor ahumado de los boniatos al horno fue un extra placer.

Mil gracias a Paulita y al Tiki por los boniatos del amor.

Leche de avena

Hay cantidad de razones por las cuales no consumir leche ni derivados lácteos. Las razones se multiplican si uno es un paciente oncológico. Brevemente las resumo a continuación y dejo mi receta de leche de avena que además de ser mucho más sana, es deliciosa.

Está comprobadísimo que la leche vacuna que habitualmente tomamos es mala para la salud, así como la ingesta desmesurada de lácteos. Si bien se nos ha dicho habitualmente que los mismos son los que nos proveen de calcio, está comprobado que nuestro cuerpo no está preparado para absorver los nutrientes provenientes de los derivados lácteos y una muestra de ello es que las sociedades occidentales y muy especialmente las organizadas en base a un sistema ganadero (como las latinoamericanas), grandes consumidoras de lácteos, son las que detentan mayores índices de osteoporosis (falta de calcio en los huesos) en comparación con las sociedades orientales donde el consumo de lácteos no se encuentra tan difundido.

Por otra parte, el exceso de proteínas animales y la mala asimilación de las mismas por parte del cuerpo humano es considerada una de las causantes del cáncer. En occidente, una de las primeras escuelas de nutrición que retiró los lácteos de la lista de alimentos recomendados para el consumo habitual es nada menos que la de Harvard. Fácilmente puedan googlear Harvard y leche y les salen cantidad de artículos. Al respecto también recomiendo leer el libro El estudio de China del Dr. Campbell, científico ampliamente reconocido en el ámbito del estudio de las proteínas y su asimilación del cual pueden encontrar el link en uno de los posts anteriores.

También se suma el hecho de las tremendas condiciones de expoltación ganadera, muchas veces asimilables a la tortura y el hecho fácilmente razonable de que los humanos somos los únicos animales que tomamos leche a lo largo de toda nuestra vida pero no solo eso, tomamos una leche de otra especie. Porque como siempre le recuerdo a los que me preguntan al respecto, le leche de vaca, es para el ternero, no para nosotros.

Procuro reducir mi consumo de lácteos al mínimo indispensable. Reconozco que sobretodo en momentos de ansiedad y desesperación, en los que el estado de mi boca ha sido sumamente delicado, he sido una gran consumidora de postres comprados de chocolate y vainilla. La primer semana de mi posoperatorio fueron prácticamente todo mi alimento. Pero existen recetas de estos postres sin leche vacuna y también sin tanta azúcar que son mucho más sanas, luego subiré alguna.

La leche de avena es extremadamente rica en vitaminas y nutrientes, ademas de tener un potente efecto saciador (llena rápidamente con una taza) y también relajante gracias a su componente la avenina, lo cual la convierte en un snack sano ideal para momentos de ansiedad. Puede ser utilizada igual que la leche común en recetas dulces o saladas.

Dejo a continuación mi receta de leche de avena.

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Remojar en un litro de agua durante mínimo 4 horas 4 cucharadas de avena laminada (no instantánea). Habitualmente yo la dejo remojando de noche y a la mañana la preparo.

Licuar y colar con un colador fino. Está pronta. Dura 5 días en la heladera… pero seguro se la toman antes.

Para saborizarla o endulzarla se le puede agregar azúcar, pero mis favoritos y recomendados son vainilla o canela.

En la foto se ve un submarino de leche de avena y canela con un pedazote de chocolate que me comí hoy.

Espero que la disfruten.

 

Sopa de verduras con extra de caldo

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En invierno los puestos de la feria venden por $20 estos pequeños rejuntes de verduras para hacer caldo o sopa. Nunca me pude resistir a comprar uno cada vez que paso por la feria. Me encantan y hago ambas cosas. Caldo y sopa.

El caldo.

En la foto tenemos un pedazo de zapallo, un boniato, una papa, medio morron, un puerro, un pedazo de repollo, medio choclo, un nabo, una zanahoria, perejil y unas ramitas de apio.

Ponemos todo en una olla con agua hirviendo sal y tres cucharadas de aceite de oliva y lo dejamos unos 40 minutos. Luego retiramos las verduras con un colador y guardamos el caldo. Yo pongo una parte en la cubetera del freezer y cuando necesito calditos para cocinar tengo estos que son mucho más sanos que los comprados. También guardo porciones para tomar solo.

La sopa.

Licuamos todas las verduras con una taza y madia de caldo. Con la licuadora en funcionamiento agregamos lentamente un generoso chorro de aceite de oliva y una cucharadita de comino. Una delicia.